The New Vision



La Eucaristía

Cada año, durante la primavera, muchos niños reciben el gran don de Dios: la presencia de su Hijo, Jesús, en la ceremonia de la Primera Comunión. En verdad la Santa Comunión es el pan del cielo. Tenemos que comer cada día para estar sanos y fuertes. También tenemos que recibir la Santa Comunión con frecuencia y debemos prepararnos bien para recibir a Jesús en este Sacramento.
En los tiempos de Jesús, mucha gente exponía cualquier excusa por no escuchar sus palabras. Hoy día hay mucha gente que a veces no recibe la Santa Eucaristía. Ellos también tienen excusas para no invitar a Jesús a su corazón. En estos días nuestros niños tienen la oportunidad de recibir a Jesús en sus corazones por primera vez.
Como cristianos adultos, debemos estar alegres de que ellos ya tienen una relación más íntima con Jesús. Podemos ver las sonrisas en sus caras y las de sus padres. Con motivo de su Primera Comunión, los niños deben obedecer a sus padres más, rezar sus oraciones con más fervor y en la escuela deben de estudiar con más intensidad. En esta forma nuestros niños están compartiendo la comunión con todos nosotros en la comunidad cristiana.
Muchas veces, durante la ceremonia de la Primera Comunión, invito a los niños a ofrecer una oración por los que no reciben a Jesús sacramentado y que no ven a Jesús como una persona de suma importancia en sus vidas. Yo hago una pregunta: “¿Reciben sus padres la Comunión cuando ustedes están en la misa? Sí no la reciben, entonces, ustedes digan una oración por ellos. Siempre pidan a Jesús que ayuden a sus padres para que ellos reciban la Comunión con más frecuencia.”
Como podemos ver, la gracia de Dios que recibimos en la Santa Comunión puede influir todos los aspectos de nuestra vida.