Reflexión sobre Pablo
La temporada de monzón pronto terminará. El calor de verano está descendiendo. Las campanas de la escuela están listas para sonar, y padres de familia estarán regocijando.
Un nuevo año de programas y actividades en nuestras parroquias y escuelas en nuestra Diócesis están por comenzar, y mientras hacemos nuestros preparativos de última hora anticipando lo ocupados que estaremos, los anímo a reflexionar sobre Pablo.- San Pablo.
El Papa Benedicto XVI ha declarado este año el año de San Pablo, desde fines de Junio pasado hasta fines de Junio del próximo año, ya que Pablo nos da mucho en que reflexionar.
Las lecturas de Pablo se componen en una gran parte del Nuevo Testamento. Sus cartas escritas a las muchas Iglesias que el fundó contienen sus exhortaciones, su consejo pastoral y sus esperanzas para la gente a la que fué llamado a servir.
Las esperanzas de Pablo para aquellas primeras comunidades Cristianas resuenan en mí al comenzar el año Paulino.
Como Pablo, yo siento un profundo agradecimiento al haber sido llamado a servir en ésta iglesia local.
“ Doy gracias a mi Dios cuando pienso en ustedes, y cada vez que hago oración estan ustedes en mis oraciones. Siempre oro con regocijo por el compañerismo de ustedes en el Evangelio desde el primer día hasta el presente.” (Filipenses 1:1-3)
En estos pasados siete años, ha crecido mi orgullo por nuestros sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos y laicos que componen nuestra Iglesia local.
Ustedes me inspiran e impresionan con su dedicación y todo lo que hacen por los demas.
En mi viajar de parroquia en parroquia y de escuela en escuela, me encuentro con tanta gente que dá de su tiempo , talento y tesoro para llevar a cabo el trabajo de Cristo.
Pablo habló con afecto con referencia a sus compañeros de ministerio que trabajaron con el. Yo veo en nuestra Diócesis gente muy parecida a Tito, Timoteo, Aquila y Priscila: gente de fe que enorgullece a este su Obispo de la Diócesis de Tucson.
Al empezar juntos otro año espero que reconozcan el respeto y alta estima que les tengo.
Pablo exhorta a sus comunidades a ser gozosas, a ser agradecidas. Para Pablo, gozo y gratitud son señales de un discípulo de Cristo. Sí, enfrentamos retos. Sí, pecamos y fallamos. Sí, no todo el tiempo llevamos a cabo nuestro llamado como discípulos.
Aún cuando comenzamos otro año de programa y actividad, podemos reflexionar en las muchas bendiciones, de las cuales la más importante es el conocer a nuestro Señor Jesus Cristo.
Pablo vió todo lo que no se refería a Cristo sin importancia, como una pérdida. El conocer a Cristo nos trae alegría aún en el sufrimiento, luchas y desilusión. El conocer a Cristo es la bendición que nos mueve a dar gracias. Que precioso es el regalo de la fe!
Espero que éste año podamos ser testigos de gozo y gratitud. Nuestro Santo Padre muy seguido a dicho en su corto pontificado y durante su visita reciente a Estados Unidos que la fe no es una serie de prohibiciones, no es una lista de “no” ni una señal de desapruebo. Más bién la fe da una expresión de gozo, a un sentido profundo de que todo en la vida es un regalo y una bendición.
Espero que ésta expresión gozosa de fe se mantenga en nuestra Diócesis y que sea una característica de nuestro testimonio.
Pablo llamó a sus seguidores a ser discípulos misioneros de Cristo. Nada impidió que Pablo predicara sobre Cristo: ni el estar prisionero, ni el naufragio, ni cualquier adversidad. El viajó al mundo desconocido, de Corinto a Roma a Efeso a Tesalónica. Así como cambió su vida cuando iba en camino a Damasco, el invitó a otros a conocer a Cristo. No siempre tuvo éxito pero el estaba firme en su misión.
Una de las prioridades diócesanas éste año es invitar a gente a conocer a Cristo. Durante la Cuaresma, conduciremos un programa diocesano de reconciliación tendiendo la mano a Católicos que están alejados de la Iglesia, que tienen coraje con la Iglesia o que estan en desacuerdo con la Iglesia, para invitarlos a regresar. También será un esfuerzo para invitar a otros a conocer a Cristo.
Ruego a Dios porque la pasión de Pablo por proclamar a Cristo se mantenga entre nosotros en nuestra Diócesis. Pablo no tenía verguenza en mostrar su fe. No titubeaba al invitar a otros a conocer a Cristo. El no tenía reservas en cuanto a compartir con otros lo que Cristo llegó a significar para el.
En todo lo que hagamos este año en nuestras parroquias y escuelas, espero que como Pablo vivamos como discípulos misioneros dando testimonio de nuestra fe y conduciendo a otros hacia Cristo.
Que tengan un buen año
