Estos son los comportamientos en guardar nuestra distancia con aquellos que servimos en nuestros ministerios, los comportamientos de nuestros planes de rendimiento para un ambiente seguro y nuestros comportamientos en siempre reportar sospechas de abuso a niños.
Pero muy raramente escribo acerca de comportamientos “privados”. Este mes, sin embargo, quiero dirigirme al comportamiento “privado” que puede ser un precursor de corrupción en el ministerio, y ese es el uso de pornografía.
No es fácil escribir acerca de pornografía. No es una materia muy amena, pero tampoco es una materia que se puede ignorar.
Hay varios tipos de pornografía.
Pornografía de menores es simple y claro un crimen además de ser pecado. El uso de pornografía de menores debe ser reportado a las autoridades.
Los otros tipos de pornografía puede ser que no sean crímenes, pero aun todavía son muy peligrosos para el bienestar spiritual de nuestra sociedad y del individuo que los utiliza.
Mientras que la pornografía en todas sus formas es de cuidado, es la pornografía por medio de la red la que prueba ser la más penetrante y la más propensa al uso compulsivo.
Pornografía de la red atrae a las personas con la promesa de secrecidad o guardarse en secreto, aunque al final nada puede ser más público. Recorriendo la red deja huellas de las cuales se puede encontrar y recuperar fácilmente su origen.
Esto también afirma que no lastima a alguien. Sin embargo esta es una industria que pulveriza muchas vidas en los engranes de sus ruedas.
Más allá de los efectos sociales, la pornografía tiene dos mayores y adversos efectos en la persona que los usa.
Primero, promueve una relación, pero es vacía. Ofrece solamente la ilusión de una relación. Al final, no es nada más que imágenes. Así como una persona que come comida sin calorías, la satisfacción es fugaz. La persona que acude a la pornografía es atraída a buscar más y más, todo sin ningún buén efecto.
Segundo, es vivida en secreto. En el caso de una persona que está públicamente comprometida a sevir nuestra Iglesia, el uso secreto de pornografía empieza una “desconección” entre los valores dichos de los dientes para afuera y los vividos.
Actuando en privado de una manera que es inconsistente con la vida pública de uno erosiona la integridad propia. Cuando es expuesta, también apoya el prejuicio de aquellos que desean creer que todas las personas de fe Religiosa son hipócritas, lastimando más la misión con la que hemos sido encomndados.
¿Qué ayuda hay para las personas atrapadas en la red de pornografía?
Tratamiento para el uso compulsivo de pornografía usualmente envuelve una combinación de psicoterapia cognitiva_y comportamiento y grupos de apoyo de 12 –pasos.
Personas luchando con el uso de pornografía por medio de la red se pudieran beneficiar con el libro ayuda-propia, “Getting Internet Pornography Out of Your Life.” Publicada por la trabajadora social Chris Countryman, es una guía para individuos y familias que hace ver claramente cómo la pornografía afecta adversamente la vida de quien la usa además de hacer daño a aquellos que son usados en su manufactura.
Este libro ofrece pasos específicos en cómo salirse de este pantano compulsivo de pornografía de la red, ya sea que uno tenga apenas un pie en el estiércol húmedo o se esté hundiendo enteramente.
Más información está disponible en www.directactionbooks.com.
Conocimiento del perjuicio o daño a la sociedad causado por la pornografía es una consideración importante en combatir sus efectos.
El año pasado, el Secretariado de Actividades Pro-Life de la Conferencia de Obispos Católicos de los E.U. publicó un folleto muy infomativo en pornografía. “Pornografía: ¿Cuál es el Problema?” empieza con algunas estadísticas en lo que el autor Mark Houck lo llama “alarmante crecimiento”de la industria, incluyendo renta generada, páginas de la red establecidas y el número de usuarios, muchos de los cuales son tristemente los jóvenes de nuestro país.
El folleto es gratis en www.usccb.org/prolife/programs/rlp/houck.pdf.
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