The New Vision



El ciudadano fiel: Analice e infórmese sobre los candidatos; luego exija que los funcionarios elegidos cumplan sus promesas

POR el OBISPO GERALD KICANAS
Estamos muy cerca una vez más de las elecciones de líderes nacionales, estatales y locales que ocuparán cargos en los próximos años. En Estados Unidos elegimos a nuestros dirigentes mediante el voto, un privilegio que no podemos subestimar. Su voto cuenta; y por lo tanto, espero que el próximo mes de noviembre usted ejerza su derecho de votar.
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos recuerda a los católicos en su documento titulado Ciudadanos fieles que el voto es nuestra forma de participar en el ámbito público. Nos anima a ser votantes informados con buen conocimiento de las cuestiones relevantes que están en juego en las elecciones, y a estudiar las posturas políticas y prioridades de quienes procuramos elegir con nuestro voto.
Como católicos, no dejamos nuestra fe en la iglesia cuando salimos, la llevamos con nosotros al mercado. Votar es una manera concreta de tratar de vivir nuestra fe en una sociedad secular.
La Iglesia y sus líderes no les dicen a los fieles por quién votar, pero los instan a evaluar las posturas de los candidatos en relación con la defensa de la dignidad de la vida humana.
Ninguno de los partidos políticos actuales apoya la gama completa de cuestiones morales que son importantes para nosotros, los católicos. Por eso usted, como elector, podría sentirse indeciso ante la llegada de las elecciones tratando de determinar qué es mejor al contemplar a los candidatos.
Entre las cuestiones morales importantes para nosotros, gente de fe, se cuentan:
• la santidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural
• la necesidad de buscar soluciones a la creciente violencia de nuestras ciudades
• la grave situación de los refugiados y los migrantes
• la lucha de los pobres y la desigualdad presente en nuestra sociedad
• el cuidado de la creación
El hecho de que un candidato hable de la boca para afuera sobre una postura que refleja lo que la Iglesia valora y profesa, no significa que se vaya a ganar nuestro voto solamente por lo que dice, ya que no hay certeza de que cumplirá lo que promete. Necesitamos estar convencidos del compromiso de los candidatos a tomar las medidas que dicen que van a tomar si son electos.
Además de las posturas expresadas por los candidatos, la persona misma, según se pueda determinar a juzgar por su competencia y personalidad, por su comprensión de las diversas cuestiones, y por su habilidad para liderar, también es parte de la decisión que cada uno hemos de tomar a la hora de votar.
En la mayoría de las contiendas políticas no hay una opción perfecta. En algunos casos, uno tiene que taparse la nariz y votar por alguien con quien está totalmente de acuerdo en algunas cuestiones importantes, pero enfáticamente en desacuerdo en otras.
Yo creo que es un error desentenderse y no votar por el hecho de que ninguno de los candidatos parezca aceptable. Nos guste o no, alguien va a ser electo, y es importante que, después de intensa reflexión y estudio, elijamos a aquella persona que aunque no sea perfecta será la más apta para liderar, a juicio personal de cada uno.
Después de todo, si bien votar es importante, ése no puede ser el final de nuestra participación política. Aunque de por sí votar es importante, también es importante permanecer activos y presionar a los funcionarios electos para que propongan, apoyen y aprueben leyes que continuamente promuevan la dignidad y el valor de las personas, y para que se opongan a propuestas de ley contrarias a nuestros principios morales católicos. Después de la elección de un candidato, debemos continuar fomentando los valores fundamentales de nuestra fe. Es necesario que nos involucremos en cuestiones cívicas y que alcemos nuestra voz en temas que importan. A los funcionarios públicos tenemos que escribirles. Llamarlos. Visitarlos. Comunicarles nuestras convicciones y expectativas.
Por ejemplo, si se elige a un candidato pro-vida pero que hace caso omiso de las necesidades de los pobres y los marginados, o si es un candidato supuestamente muy sensible a las necesidades de los pobres pero que defiende el aborto, tenemos la responsabilidad de pronunciarnos en contra de esas acciones. La agenda católica no gira sobre una cuestión o la otra, sino que es la unidad íntegra y compleja de todas las cuestiones que afectan la vida y la dignidad del ser humano.
Insto a todos a estudiar las cuestiones actuales y las posturas de los candidatos. Después, vote. Luego, involúcrese y participe. Marche en defensa de la vida. Promueva la reforma integral del sistema de inmigración. Denuncie las prácticas prestamistas depredadoras. Cree consciencia de la importancia del cuidado de la creación.
Demuestre que es católico, no solamente demócrata o republicano, sino un ciudadano fiel que vota y luego continúa participando para hacer de nuestra comunidad, de nuestra nación, la tierra de justicia y paz que el Señor quiere que sea.