¿Qué quiere el joven?
Posted on by AdminEleazar Ortiz
Caminar por las elaboradas horas del día, en ocasiones, resulta monótono. La regresión del tiempo es imposible, a menos que usemos el transportador que nos ofrece nuestra memoria. Todos vamos casi tomados de la mano viajando sobre la línea del presente. Unos caminamos muy rápido sobre la carretera del progreso y otros somos arrastrados por los tiempos que se viven. En mi vida de maestro he visto como los jóvenes luchan contra circunstancias y hechos en los que les ha tocado desarrollar su vida de principiantes.
A veces juzgamos a una generación por lo que vemos en una muestra de ella y nuestros cálculos pueden ser completamente errados. Pero lo que es constante en todas las generaciones es la búsqueda de la razón de ser y es cuando se establece qué es lo que quieren los jóvenes hoy en día.
Un tema literario de siempre es la búsqueda. En su nombre se han desarrollado ensayos, novelas y cuentos literarios, entre otros. El pueblo cubano desde hace décadas está en la búsqueda de su libertad. Esa pérdida ha evolucionado en una constante búsqueda de ella. Sin embargo, en ocasiones observo a jóvenes que van por sus días buscando algo que no han perdido. Platico con ellos y me doy cuenta que no han perdido absolutamente nada. Únicamente andan en busca de algo que les dé dirección a sus vidas. Ellos han nacido inmersos en el impactante desarrollo tecnológico y no saben mucho de lo que se tenía o no se tenía hace dos décadas atrás. Sus vidas pasan entre el teléfono celular, el Internet, los video juegos e interactuar en las redes sociales del mismo Internet. Platicando con ellos me dicen que sus padres no los entienden y sueltan una sonrisa sincera cuando les comento que sus padres dicen los mismo: nuestro hijo no nos entiende.
No podemos comparar la vida de Juan con la de Pedro, ni a la familia en la que nació María con la familia de Lupita. Lo cierto es que hoy en día la gran ausente entre padres e hijos es la comunicación. Los mismos jóvenes aceptan que se están perdiendo en el subterráneo en que el celular y el internet los sumerge y, a causa de todo esto, están compartiendo menos con sus padres. El problema se agrava porque quieren realizar todo por medio de mensajes de texto y a comunicarse por medio de las redes sociales de Internet. Esta mañana les pregunté a 35 estudiantes, ¿Qué quieren ustedes los jóvenes? Al terminar mi pregunta brotó un silencio de montaña. Les dije que estaba escribiendo este artículo y necesitaba que me dieran una dirección. Un estudiante se animó y dijo quedamente: libertad. Enseguida le pedí que me explicara que significaba libertad para él: “hacer lo que yo quiera”, me contestó.
Algunos desaprobaron lo dicho y una niña sensatamente dijo que no sabía y que sentía que el tiempo se estaba yendo muy rápido y que ella no sabía qué era lo que quería hacer de su vida. Añadió que su tiempo se iba en mandar textos, que aceptaba que el celular la distraía mucho y por lo regular los mensajes que enviaba en el día eran textos sin contenido y nimios.
Para terminar les pedí que me levantaran la mano los que hasta esa hora del día, las once de la mañana, habían mandado un mensaje a sus papás. No me sorprendió que únicamente dos estudiantes levantaran la mano. Definitivamente, para algunos jóvenes la tecnología los está distrayendo en demasía y los días de todas maneras pasan en el reloj de todos. Sin embargo, el problema está en la familia. Los padres necesitan supervisar activamente a los hijos y darles responsabilidades. El internet, los video juegos y el teléfono celular no reemplazan una buena platica entre padres e hijos ni mucho menos son niñeras en las que se puedan confiar. Hay que abrir nuestra imaginación y crear la comunicación con los jóvenes. Recordemos que todos los adultos somos sus modelos a seguir. No es válido como padres buscar una jubilación anticipada, sabiendo que los jóvenes continúan la búsqueda de su razón de ser.
