The New Vision

La Farmacia del Saber

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Hace muchos años, Dios convocó a los animales y al hombre a una reunión. Había en ella un ejemplar de cada especie. Después de escuchar sus quejas, Dios le preguntó a uno por uno: ¿Entonces, que es lo que te gustaría ser? Todos respondieron sin tapujos. La jirafa dijo que le gustaria ser un oso panda. El elefante pidio ser mosquito. El águila quiso ser serpiente. La liebre deseo ser tortuga. La tortuga quiso ser golondrina. El león rogó ser gato. El caballo quiso ser orquídea. Y asi sucesivamente.
Todos los animales querían ser algo distinto. Y le llegó su turno de respuesta al hombre, quien venía cansado de recorrer el camino de la verdad. Después de una pausa dijo: Señor, yo quisiera ser… feliz. (V. Garcia). Todo corazón humano alberga en sus fibras mas profundas el deseo de realización plena. El hombre busca por doquier la “piedra filosofal” que le muestre el secreto de la felicidad.
La felicidad se busca en las personas, en los trabajos, en los lugares, en las religiones, en las ideas, etc. Y, sin ofrecer tediosos recetarios de cocina, la misma vida pone sus inagotables riquezas al alcance de todos. Una de ellas es el saber. El saber puede encaminar a los hombres al autoconocimiento (la verdad sobre si mismos), al conocimiento de los otros, de la naturaleza, del ser supremo y, en último término, al bienestar personal. Por eso, para los espiritus ávidos de ideas sanas, el saber representa un autentico pozo lleno de un bálsamo medicinal. Conocerse a uno mismo puede significar el paso hacia una vida auténtica y feliz.
He aquí algunas “prescripciones” de la farmacia del saber, para que las tome quien las necesite. Para profundizar en el conocimiento de si mismo están estas obras: “El espejo del alma”, de Walter Dresel; “Feliz Porque Sí”, de Marci Shimoff; “El Cambio Está en tí”, de Neale Donald Walsch; “El Evangelio del Mal”, de Patrick Graham; “Adelgazar es una Decisión de Peso”, de Marco A. Gómez Pérez; “Tus Zonas Erróneas” y “Vivir en equilibrio”, de W. Dwyer; “10-10-10, un Método para Tomar Decisiones…”, de Suzy Welch; “Como Buscar lo Mejor sin Distrarse con lo Bueno”, de John Trent; “El Poder de la Persistencia”, de Daniel M. Richards; “El Don de la Felicidad”, de Christopher Jamison.
Y ante las crisis de la vida, están estas otras obras: “Porque Dios Permite el Mal”, de Paramahansa Yogananda;  “Sobreviviendo al Divorcio”, de Victoria Perret; “Cuando Llora el Cielo”, de Ted Dekker; “Hijos Tiranos”, de Martha Alicia Chávez; “Triunfar en Época de Crisis”, de Myles Monroe; “Cuando lo que Dios Hace no Tiene Sentido”, de James Dobson; “Corazón Quebrantado”, de Roger Fernández; “Como Orar Cuando hay Crisis”, de Michael Evans; “Ocho Dediciones Sanadoras”, de John Baker; “Cuando Dios Guarda Silencio”, de Pete Greig.
Para las mujeres: “Como ser una Mujer Libre en Cristo”, de Cynthia Heald; “Bienvenida al Club de las Cuarentonas Felices”, de Rosaura Rodriguez; “Mujer Apriétate el Cinturón”, de Norma Pantoja; “Como Casarse con un Marqués”, de Julia Quinn.
Ante los retos de la pareja están estas ayudas: “El Desafío del Amor”, de Stephen y Alex Kendrick; “Nadie nos Enseñó a ser Padres” de César Landeta; “Los Siete Principios para Hacer que un Matrimonio Funcione”, de John Gottman; “Sin Excusas”, de Kyle Maynard.
Ante las adicciones estas otras obras: “Adios Toxinas”, de Brenda Leonard y Watson Smith; “Lo Malo de las Drogas”, de Justin Loojadoo; “Los Hechizos de la Mente”, de Horacio Jaramillo.
Para cultivar una relación con Dios están estos títulos: “Creerle a Dios”, de Beth Moore; “La Quietud Habla”, de Eckart Tolle; “El Dios Pródigo”, de Timothy Kellen.
En fin, la lista sería infinita, por supuesto. Pero, sin duda, esas obras mencionadas tienen el poder de cambiar y tranformar mentes y corazones. No hay recetas de cocina para alcanzar la felicidad. No hay una fórmula. No hay un camino. No hay una manera. Mas bien, cada quien descubre su propio “secreto”. Y entre todos nos ayudamos a llegar a aquello que suele ser llamado “autorrealización”, o “consciencia continua”. Es un darse cuenta, un llegar a la iluminación, o un éxtasis espiritual, o una paz ansiada, o un sentirse pleno.
Tenemos toda una vida para intentarlo. O para ser mas concreto, tenemos 28,000 dias para alcanzar la paz ansiada. Y un buen libro es como un buen amigo, muy útil en tiempos de crisis. San Agustín dijo: “Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros”.

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